Oaxaca, México

Queridísimos cómplices, aquí estamos de vuelta en estas tan extrañadas andadas cibernéticas. Poco a poco, conforme nos lo vayan permitiendo la salud y la vida, nos iremos reincorporando a esta insustituible y enriquecedora comunicación con todos ustedes de manera más regular y frecuente, así como a los distintos actos públicos ineludibles como el que tendrá verificativo el próximo domingo 26 de junio en distintos puntos de la geografía nacional y del planeta todo, en apoyo y defensa del incansable, valeroso y ejemplar movimiento magisterial, que se ha jugado incluso la vida para defender para sí, pero sobre todo, para las clases más humildes, que son mayoría, derechos humanos y constitucionales fundamentales e inconculcables como lo son el derecho a un trabajo justo, digno y bien remunerado; el derecho a recibir servicios educativos y de seguridad social gratuitos y de calidad por parte del Estado; el derecho a la libre asociación; el derecho a la libre manifestación y a la libertad de expresión, entre muchos otros.

Como es de todos sabido, la mal llamada reforma educativa no reforma nada de fondo sino solo la situación contractual del magisterio nacional, deslindando al Gobierno de sus responsabilidades patronales frente a los educadores del país, para continuar con el desmantelamiento y socavación del Estado benefactor y la privatización de los bienes tangibles e intangibles patrimonio de la nación.

Dicha maniobra leonina, mercantil, deshumanizada y clasista, maquinada, como siempre, por el Consenso de Washington e implantada acrítica y unilateralmente por las cúpulas empresariales y políticas nacionales no toca, por ejemplo, ni con el pétalo de una rosa, al quizás más corrupto y canalla sindicato charro y espurio que jamás haya existido en todo el subcontinente, como lo es el tristemente célebre SNTE de los innombrable Jonguitud Barrios y Elba Esther Gordillo, pero sí se va a la yugular, con armas de alto calibre y con procesos judiciales armados al vapor, contra la siempre digna, indoblegable y combativa CNTE, en ese proceso demencial, racista y totalitario de la actual administración, tendente a borrar de la faz del territorio patrio todo lo que huela a lucha, a disidencia, a oposición, a dignidad, a orgullo, a organización, a ideas, a lucidez, a resistencia.

Las aulas mexicanas, los patios, los baños, las instalaciones, los materiales escolares siguen en ruina mientras los funcionarios de la SEP y de las demás carteras de gobierno viajan en aviones privados de fábula y en helicópteros oficiales para asistir a sus eventos sociales y familiares primermundistas.

¿Qué reforma educativa es esa? ¿Quién, en su cabales, con un puñado de neuronas en la cabeza, puede calificar de útil, necesaria, efectiva y positiva una “reforma” tal que despoja a los humildes trabajadores de la educación de sus precarios derechos laborales y mantiene intocados a los líderes sindicales del gremio y en el mayor de los dispendios y opulencias y ostentaciones a los funcionarios de ese y otros ramos; un bodrio así, que deslinda al Gobierno de sus responsabilidades orgánicas, funcionales y económicas para con la educación del país y sus educandos?

Eso es lo que está en juego en Nochixtlán, Oaxaca, y en el resto del país, y por ello no podemos dejar de estar codo a codo con los maestros. La violencia, la muerte, el crimen de lesa humanidad, el terrorismo de Estado, la colusión del Gobierno con el narcotráfico están golpeándonos a todos: antier fueron los 43 de Ayotzinapa; ayer, los cuatro de la Narvarte; hoy son los once de Oaxaca, más los cientos que en Veracruz, Tamaulipas, Chihuahua, Sonora, Guerrero, Chiapas, etc., son asesinados a diario a sangre fría por las fuerzas federales y estatales abierta o encubiertamente desde hace ya varias décadas.

Hoy el tirano se ha quitado la máscara. Hoy ya se cree omnipotente. Hoy cree que él y su gobierno y su partido son intocables, irrevocables. Démosle la mala noticia. Dejémosle claro que somos sus patrones. Que somos más, muchos más, y mucho mejores. Que si toca a uno más nos toca a todos. Que ya se le acabó la fiesta. Que nos colmó la paciencia. Que aquí no cabe ya ni un solo asesino, ni un solo muerto. Que tiene una semana para empacar y largarse.

Vamos, el domingo, a tomar nuestras calles. A defender a nuestros maestros, a defender a nuestro pueblo, a defendernos nosotros, que somos maestros y/o alumnos, y somos el pueblo. No más muerte. No más odio. No más robos. No más despojos. No más abusos. No más atropellos. No más reformas de los ricos y poderosos contra los pobres y humildes, contra las desprotegidos. No más sangre inocente en México, y menos a manos de las fuerzas del Estado. No más ceguera y sordera gubernamentales. No más clasismo y racismo y desprecio y ensañamiento. Todos somos maestros. Todos marchamos el domingo. Todos nos defendemos a todos. Alto al suicidio. Alto al silencio. Alto al egoísmo. Alto a la muerte. Prohibido no sentir. Prohibido prohibirse.

Compartimos con ustedes un breve y modesto textito que escribimos en apoyo al magisterio. Ojalá que les guste o les sirva de algo, y de ser así, ojalá que lo compartan. Gracias a todos. Por aquí estamos nuevamente, paso a paso. Gracias por sus mensajes de apoyo y bienvenida públicos y privados. Gracias por no olvidarnos. Gracias por no faltar a la cita el domingo.

OAX

OAXACA, MÉXICO

Con oraciones no, ¡por favor!, que el dios no existe,
quienes existimos somos nosotros, sus mediocres alfareros;
por ello ese impotente fantasma de nuestra imaginación
es todo menos todopoderoso;
por ello el dios que construimos
a nuestra imagen y semejanza
(bueno, que un caucásico y varón patriarcal
―porque el dios al que nos encomendamos no es mujer ni indígena, ni siquiera mestiza, y mucho menos feminista―
concibió a imagen y semejanza suya
y luego nos lo vinieron a embutir a sangre y fuego)
solo mira cómo sus presuntas creaturas
se despedazan de ira, de ambición, de encono,
desde el rincón naif donde lo concibieron
nuestros naifs cerebros.

Con posts tampoco, ¡por favor!, que el tirano embiste
con balas de verdad, con bombas, tanques, helicópteros y metralletas.
Hay que tomar las calles,
unánimemente,
y gritarle en las narices ¡basta!
Basta de perros rabiosos,
basta de muerte y de saqueos,
basta de abusos y despilfarros superfluos,
insultantes, majaderos.
Basta de estupidez,
de analfabetismo,
de injusticia
y clasismo.

Con banderitas tricolores, ¡por favor!, mucho menos, que este país ya no resiste.
Paremos el país completo,
la economía,
las empresas,
las fábricas,
las oficinas
y las escuelas,
para que estos asesinos comemierda se derrumben a pedazos.
Saquémoslos de una buena vez de nuestras instituciones,
de nuestra casa.
Metámoslos a donde pertenecen:
al cepo, a los grilletes.
Dejémonos de modas periódicas,
de mensajitos pseudoingeniosos y pseudosubversivos.
Desmoronémosles el imperio privado que han erigido sobre nuestras ruinas públicas,
sobre nuestros muertos de todos,
con nuestras manos sin dinero,
sin opción,
sin futuro.

Paremos este suicidio, ¡por favor!, que de eso se trata,
porque las víctimas,
veámoslo o no,
somos todos.